Nuestra historia comienza en 1968, cuando Juan José Garrido Sánchez fundó esta empresa familiar basada en el trabajo, el esfuerzo y la constancia. Desde entonces, hemos crecido generación tras generación, manteniendo siempre vivos los valores que nos definen.

Somos una familia unida, que ha sabido trabajar junta con un mismo objetivo: cuidar la tierra y dar lo mejor de ella. Nuestra vida ha estado siempre ligada al campo y al cultivo del olivar, con un profundo respeto por la tierra portuguesa y por cada fruto que nos ofrece. Cada campaña forma parte de nuestra historia, de nuestro aprendizaje y de nuestra manera de entender este oficio.

Hoy, Aceites Garrido es el reflejo de ese compromiso familiar, donde la tradición, la cercanía y la dedicación se transmiten en cada paso del proceso. Elaboramos un aceite de oliva virgen extra que no solo destaca por su calidad, sino también por llevar consigo nuestra forma de vivir, de trabajar y de permanecer unidos.




Del campo a tu mesa, con alma familiar.